No tengo tiempo

La vida me intenta engullir: con sus recias zarpas me aprisionó, en el anochecer de la ilusoria e interminable tempestad. Con denuedo procuro mantener sus mandíbulas separadas, puesto que su unión señalaría el fin de mi existencia en la tierra de la actividad.

No tengo tiempo para pensar. Mi mirada se pierde en la lontananza, rebasando los afilados y desgastados colmillos de la bestia, cuya única falta es fallar ante sus instintos primitivos. El entendimiento no atiende a razones indeseadas.

No tengo tiempo para hablar. La sinhueso mantiene la palabra alejada, como mantengo yo a la acémila engrillada. El incesante pitido me mantiene distraído, como la imposible prueba final a superar.

No tengo tiempo para imaginar. La superficialidad del descanso me mantiene en el mundo. No tengo tiempo para soñar. La fantasía se escurre entre la rosa rugosidad.

Los brazos, doloridos, me piden abandonar. Vuelvo mi cabeza hacia la oquedad y comprendo mi sino. “Resistiré un poco más“, logro mentirme. Quien desfallezca antes está perdido.

 

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Solo quiero decir que…

Estoy decepcionado:

con el mundo por permitir sufrimiento e ignorancia,

conmigo por no poder seguir el ritmo y abanderar la vagancia.

Quería escribir un poema breve y sincero,

algo que rimara con verdad y gracia,

pero no creo que me salga porque estoy cansado;

el cuerpo dice basta y la mente sufre daño.

 

Hay demasiados servicios y oportunidades,

que no se aprovechan y generan maldades.

Con poco respeto la lengua se mueve,

sin soltar el veneno, truene o nieve.

Ojalá escribir bien“, leo boquiabierto.

No entiendo ni la juventud ni sus ejemplos.

Unos se creen dueños del mundo, los demás les dan la razón.

Leo y oigo “random“, será algo aleatorio.

Ojalá mañana llover” no debería ser absolutorio.

 

 

La vida es un círculo de necesidad que suplir:

si pudiera conocer el futuro no haría falta vivir.

No encuentro el sentido ni las ganas de buscarlo.

Cuando todo termine ni me habré enterado.

 

Atascos S.A.

Me llamo Toribio, y soy uno más de los cientos de profesionales que trabajamos en Atascos S.A. He venido a informarte para que no te pierdas los servicios que ofrecemos y que no sabías que necesitabas… hasta ahora. Te mostraré algunos ejemplos:

 

¿Cansado de llegar temprano a todas partes?

¿Decepcionado por no poder pasar más tiempo con el conductor o con los pasajeros?

Con Atascos S.A. la puntualidad es cosa del pasado. Podrás estar todo lo que quieras encerrado en el vehículo sin poder moverte y así aprovechar el tiempo para lo que necesites. Si no quieres estar en casa porque no soportas a tu pareja o a tus hijos o te gustaría llegar tarde a una reunión, deberías echar un vistazo al Servicio AutoAtasco, destinado al contratante (tú). Es la excusa perfecta para que no tengas que mentir cada vez que digas que estás en un atasco.

 

¿Quieres que los conductores disfruten del paisaje?

¿Tienes una tienda pero pasa desapercibida?

Con Atascos S.A. conseguirás que los conductores se detengan justo donde quieras, durante el tiempo que quieras. Hay miles de clientes potenciales que circulan por delante de establecimientos y negocios que terminan cerrando por escasez de clientes. Puedes evitar que suceda lo mismo con el tuyo simplemente eligiendo el Servicio ParAtasco: la gente se detendrá y podrá ver tu negocio en lugar de pasar por delante como si no existiese.

 

¿Cansado de llegar más tarde que ese compañero de trabajo al que odias?

¿Quieres ser siempre el primero en llegar a todas partes?

Si nos proporcionas la matrícula y el modelo, podemos generar una acumulación de vehículos para demorar a quien elijas con el Servicio RetrAtasco. Establece la fecha, el lugar y el tiempo de obstaculización. En apenas unos minutos puedes conseguir que estén HORAS en la carretera.

 

¿Sientes curiosidad por saber si la infraestructura viaria soportaría congestiones de tráfico?

¿Quieres poner a prueba a las autoridades competentes?

Todos estos servicios y cualquier otro que se te ocurra están a tu disposición. Tan solo tienes que descargarte la aplicación Atascos S.A, disponible para dispositivos Android, iOS, BlackBerry y Windows Phone, registrarte y empezar a disfrutar de nuestros fantásticos y económicos servicios. Además, para celebrar el lanzamiento de la aplicación, habrá cientos de ofertas.

Te aseguro que nuestros profesionales están cualificados para conducir cualquier tipo de vehículo, en cualquier tipo de circunstancia y terreno (doy fe de ello): en la montaña, en la playa, en la ciudad, en el pueblo.. incluso en el aire y en el mar. Nosotros nos encargaremos de provocar atascos según tus necesidades. Dependiendo del Servicio que elijas, todos los vehículos detenidos serán empleados de Atascos S.A. o, simplemente, habrá algunos infiltrados para evitar el tráfico natural de vehículos. Hay docenas de Servicios disponibles, incluso puedes crear unos cuantos a tu gusto.

 

¡Entra, descubre, prueba y gana!

 


Espacio patrocinado por ATASCOS S.A.
Me he llevado un montón de pasta por poner esto en el blog.

 

La subida

La fundación

Esperaron a la víspera de una de sus fiestas religiosas más primitivas y trascendentales para elegir al portador del mensaje. Resultó elegida, por unanimidad, la más joven de las hijas del líder del clan. Estuvieron de acuerdo en que era la más pura, piadosa y bella de entre todos ellos y que, si querían tener alguna esperanza para sobrevivir, ella era la indicada para subir. Dedicaron el resto de la noche en preparar tanto las ropas y provisiones necesarias como a la escogida, aunque clamó no obedecer a sus semejantes, sino a su corazón y a sus dioses, y se retiró a sus aposentos. Los residentes pudieron dormir al sucumbir los miedos que los atormentaban ante el inocente pero erudito rostro de la muchacha. El jefe del lugar y padre de la elegida, consternado y mudo durante la elección, luchando contra sus demonios internos, no estuvo conforme con la idea de perder a su más querida hija, pues era el último recuerdo de su amada esposa. Fue al lugar de descanso de su descendiente para intercambiarse por ella y sus gritos despertaron a sus dependientes: la morada estaba vacía.

La elegida había partida justo después de los comicios, pues no era sabio hacer esperar a los sañudos dioses. Durante dos horas subió y subió, sin comer ni beber, y despojándose de una pieza de ropa que había traído consigo cuanto más alto estaba; no era meritorio ni prudente visitar a los dioses con ayudas materiales e innecesarias. El brutal frío y la falta de visibilidad por culpa de la niebla no hacían más que encender el fuego de su esperanza. Debía superar la prueba con honradez si quería que los dioses la recibieran y escucharan lo que tenía que decir. Durante la hora siguiente los temblores se hicieron incontenibles y la oscuridad la engulló por completo. Seguía subiendo, sin embargo; ya no llevaba los zapatos ni capa, ni bufanda ni abrigo. Lo que antes era una suave y fresca brisa se había convertido en un viento despiadado que portaba las voces de los dioses (¿o eran las de su padre y sus vecinos que venían a buscarla?). Casi una hora después, con la piel helada, los sentidos casi apagados y su corazón más fuerte que nunca, consiguió llegar a la cumbre.

 

Continuará…

La fundación

En una remota y olvidada era, los pobladores elegían a uno de sus miembros para partir a un lugar sagrado: una alta cumbre envuelta en densa nieve brumosa, cuya pendiente escarpada cual coloso cincelado en huesos suponía un desafío para el más atrevido de la exorbitante y heterogénea tribu ancestral. Pero no siempre fue así.

Antaño un pueblo moraba en los pies de la montaña, cerca de un inagotable río y de un bosque con un final imposible de atisbar, en la planicie más conveniente para extender la presencia de un pueblo inexperto en lo errante. Estaban acostumbrados a huir de las inclemencias provocadas por la naturaleza, y ahora debían adaptarse a ella para sobrevivir. Las penurias sufridas por las tormentas y avalanchas estuvieron cerca de erradicar a los lozanos habitantes. Ante las grandes pérdidas sufridas, muchos desistieron del empeño de establecerse en ese perverso, inestable e ingrato lugar.

Algunos, por su parte, decidieron actuar: debían llegar al punto más elevado, donde, según observaron, sus dioses se habían establecido al abandonar su más vieja y sagrada tradición. Descuidaron la oración cuando construyeron sus hogares y cuando labraron sus campos  y cebaron a sus animales, porque no necesitaban la ayuda de seres superiores. En tiempos de calamidad y destrucción, oraban a sus olvidados dioses, confiados en que calmarían las tormentas y en que tornaran la peligrosa nieve en pastos y colinas culminadas por frondosos bosques. Alguien debía subir y disculparse ante los dioses, e incluso dar su vida si con ello lograban que perdonaran tal sacrilegio e insensatez, y transmitirles que entendían que se cegaron en demasía con la esperanza de crear una morada cómoda y segura. Los miembros restantes de la otrora popular meseta dedicaron sus últimos esfuerzos y materiales en construir un camino que llevara hasta el fin de la montaña, donde los dioses aguardaban, disgustados, hastiados y ansiosos por ajustar la veleidosa balanza de la fe.

La subida

Poema breve

En el suelo

Mi cuerpo está fatigado, embrujado.

Mi alma resentida.

Pienso en la nada, más cerca que nunca.

Cerrad las puertas del horizonte carnal,

reposad en un erial de blanda masa.

El jamás ya no es posible,

sin ese beso etéreo, invisible.

Buenas noches fugaces, en la oscuridad.

Brillará otra vez mañana, sin total seguridad.

Como hojas secas en el empedrado terrenal.

La corrección política en el cine

En El Hombre ElefanteJohn Merrick es un hombre nacido con tumores y malformaciones corporales. Fue interpretado magistralmente por John Hurt, quien, como saben ustedes, no se parece en nada al verdadero John Merrick. En la actualidad se está llevando a cabo una nueva versión, que ha sido criticada debido a la elección del actor protagonista, que no padece (afortunadamente para él y desafortunadamente para el cine) ni discapacidades ni deformaciones físicas.

Scarlett Johansson recibió el encargo de actuar como Dante “Tex” Gill, un gángster transgénero estadounidense, en la película Rub & Tug. Acabó rechazándolo ante las criticas de la sociedad por no ser una actriz transgénero. En la película Ghost in the Shell ya fue criticada su elección porque en la obra original la protagonista es asiática.

En Dallas Buyers Club, Jared Leto asumió el papel de una mujer transgénero, con asombrosos resultados.

La Batwoman de no-sé-qué-series tiene que ser, sí o sí, lesbiana, porque el personaje lo es (una de las versiones del tebeo, al menos).

 


Hemos llegado al punto de no retorno. De ahora en adelante estas situaciones serán, me temo, de lo más cotidianas. El trabajo de un actor, pienso yo, es actuar, interpretar, asumir un rol que no es el suyo, meterse en la piel y en los zapatos de alguien distinto y buscar un punto de conexión entre ese personaje y ellos mismos para entender cómo es, qué siente y cómo piensa. Es una herramienta para abrir la mente y adoptar nuevas ideas, una prueba para conocer de qué es capaz un actor o una actriz.

Bryan Cranston interpreta en una de sus próximas películas (una copia, casi literal, de Intocable) a un señor en silla de ruedas. ¿Tendrían que haberlo despedido y contratar a a alguien que realmente necesitara una silla de ruedas y que fuera incapaz de mover su cuerpo? Sin embargo, el que es para mí el más agraviante de los casos pertenece a esa aberración llamada Prometheus, donde Guy Pearce, de 45 años en ese entonces, interpretó a un anciano. Pero anciano anciano, eh. He leído que cortaron escenas donde se le mostraba de joven, como él mismo, y que se usó su joven rostro sin maquillaje en la promoción de la película. Me parece insultante, no solo que no contrataran a un actor de avanzada edad para interpretar la vejez del personaje, sino también el maquillaje; lo peor que he visto en mi vida. ¿Se quejaron los viejos porque un actor de mediana edad simulara serlo? Cuando sale un cadáver en una película, suele ser un señor o señora inmóvil haciéndose el muerto. ¿Es ofensivo para los fallecidos? ¿Deberían poner un cadáver real? ¿Un actor heterosexual no puede interpretar a alguien homosexual? ¿y al revés? ¿Un personaje con una determinada ideología y/o creencia religiosa tiene que ser interpretado por un actor que crea y piense igual?

Si concluimos que un personaje transgénero tiene que ser interpretado por una persona transgénero, es lógico pensar en el caso contrario: alguien no transgénero no puede ser interpretado por alguien no transgénero. Un personaje con discapacidades solo puede ser interpretado por alguien con discapacidades. Es discriminatorio: todos deberían tener la oportunidad de interpretar lo que no son (si tienen talento y son creíbles en el papel, por supuesto). Estoy de acuerdo, por ejemplo, en que un blanco no pueda interpretar a un negro, más que nada porque sería insultante ver a un señor pintado de otro color con facciones en el rostro que no concuerdan con su genética.

Estoy de acuerdo en que los protagonistas no sean siempre los típicos blancos heterosexuales, que debe haber de todo. En algunos casos sí deberían priorizarse actores con determinadas particularidades para ciertos papeles, pero, ¿el show mediático que se monta cada vez que alguien no está satisfecho? Es una vergüenza, una chaladura y un insulto al cine, a los actores y a los espectadores.